El Parkinson se produce por la degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas del sistema nervioso, lo que altera el control del movimiento. Aunque no tiene cura, la evidencia científica demuestra que la rehabilitación temprana y personalizada, puede ralentizar el deterioro funcional, preservar la autonomía y mejorar significativamente la calidad de vida.
Esperar a que los síntomas empeoren para iniciar la rehabilitación es uno de los errores más frecuentes. Cuanto antes se interviene, mayor es la capacidad del sistema nervioso de contener la degeneración, optimizar vías compensatorias y de prevenir complicaciones secundarias.

No existe el momento perfecto, pero sí podemos hablar de un principio fundamental: cuanto antes, mejor. Desde el diagnóstico, la rehabilitación neurológica debe integrarse como parte de la rutina, complementando la medicación y adaptándose a la evolución de cada persona.
En Élize, ponemos en marcha un plan de tratamiento personalizado desde el primer día, ajustado a las características y síntomas de cada persona. Trabajamos además en coordinación con todos los profesionales sanitarios responsables del caso, manteniendo un mismo enfoque que potencie el proceso.
En Élize, contamos con un equipo transdisciplinar que consta de:

Abordamos fundamentalmente los síntomas motores del Parkinson. Mediante la combinación de ejercicio terapéutico y práctica de tareas, intentamos redudir el riesgo de caídas, incidir en el equilibrio, mantener los automatismos (especialmente la marcha) y aumentar capacidades como la fuerza, la movilidad o la resistencia, mediante programas específicos y adaptados a cada fase de la enfermedad.

Los trastornos del habla y la voz afectan a un gran número de personas con Parkinson a lo largo de su evolución. Intervenimos en la disartria, la voz monótona o de bajo volumen (aplicando protocolos basados en la evidencia como el LSVT LOUD para mejorar la proyección y la inteligibilidad del habla) y también en el manejo de la saliva (sialorrea). Los problemas asociados a la deglución (disfagia), es otra de las dianas terapéuticas de la logopedia en Parkinson.

El Parkinson puede afectar también a funciones cognitivas como la atención o la memoria, o a requisitos cognitivos como la velocidad de procesamiento. También son frecuentes síntomas conductuales como la apatía o trastornos del control de impulsos. La neuropsicología, a través de la rehabilitación cognitiva, trabaja para mantener o compensar estas funciones, mejorando la autonomía en la vida diaria.

Trabajamos para preservar la autonomía en actividades básicas como vestirse, asearse o comer, adaptando estrategias y entornos a las necesidades de cada persona.

Abordamos también las actividades de mayor complejidad: preparar comidas, gestionar el dinero, usar el transporte público o manejar el teléfono, con el objetivo de mantener la independencia el mayor tiempo posible.

El Parkinson transforma también la vida de quienes cuidan. En Élize acompañamos a familiares y cuidadores en todo momento, preparándoles para la evolución de la enfermedad, resolviendo sus dudas y ofreciendo estrategias prácticas que mejoren también su calidad de vida.
En Élize sabemos lo que significa convivir con una enfermedad que avanza. Por eso te acompañamos con honestidad, evidencia y compromiso. Porque mejorar tu calidad de vida es posible.